Déjate brillar

Soy Ivette Rodríguez, creadora de Tu vida es ahora y autora del libro Cuentos de tu loca, Mensajes de tu sabia. Estrategias para amarte y ser feliz ahora. Hoy nos vamos con el cuento de loca, mensaje de tu sabia número dieciocho, que en tu libro es la página ciento once.

Tu loca: Si brillo opaco a las demás o soy culpable de que se sientan mal.

Tu sabia: Si brillas mi amor, cosa que va a ser ineludible si haces lo que viniste a hacer a este planeta, abres el camino para que otras mujeres puedan hacer lo mismo, brillar.

Solamente cuando te permites brillar, cuando te das permiso a ser tú, a ser libre, a expresarte, a perseguir los anhelos de tu corazón, solamente cuando haces eso, estás siendo fiel a ti misma. Y piénsalo. El permitirte brillar no implica que otras no pueden hacer lo mismo sino todo lo contrario.

Piénsalo. ¿Tú crees que tú naciste, o que alguna de nosotras nació para ser opaca? ¿Tú crees que alguna de nosotras vino a este planeta a quedarnos pequeñitas, a escondernos, a achicarnos? Piensa en la bebé extraordinaria que fuiste, llena de posibilidad. Esa misma personita sigue estando ahí. Tú viniste para ser tú.  Y mientras más tú eres, no solamente más fiel a ti misma eres, no solamente estás siendo responsable contigo misma, estás siendo responsable con todo el mundo, con las demás.

 

Si brillas, orillas a otras mujeres a que hagan lo mismo que tú.

Y aquella que no se sienta feliz porque tú brillas, aquella que se incomode, que sienta envidia o malestar, ¿sabes qué, mi amor? Tiene trabajo que hacer consigo misma. Y ese es el propósito, si me preguntas a mí, de los celos y la envidia. Los celos y la envidia son una oportunidad para mirar hacia adentro y preguntarme, “¿qué estoy viendo allá afuera que yo quiero y no me estoy permitiendo de verdad lanzarme a tenerlo? ¿Qué hay ahí que tiene esa persona entre pinos, de lo que sea que yo anhelo?”. Los celos y la envidia son una oportunidad para reconocer los anhelos de mi propio corazón que yo no estoy persiguiendo.

Así que, como puedes ver, la manera más grande de servirte a ti y al mundo es permitiéndote hacer lo que viniste a hacer. Y eso es brillar. Eso es dejarte ser tú misma.

Práctica. Tu práctica escogida por mí para el día de hoy es la siguiente —como ustedes saben yo escojo una porque hay muchas, por cada sección hay cuatro, cinco prácticas, pero yo voy a escoger una. Observa, toma nota, la próxima vez que tú escojas achicarte, opacarte, jugar pequeño,  ¿cómo te sentiste? ¿Quién estaba en tu entorno? ¿Cómo impactaste en tu entorno? Y toma nota. Toma nota.

Afirmación. Es la siguiente. Mientras más brillo, más inspiro a otras mujeres a hacer lo mismo. Y finalmente, nuestra cita que me fascina, y es de una de mis maestras favoritas de todos los tiempos y dice así: “No hay iluminación en encogerte para que otros no se sientan inseguros alrededor tuyo, vinimos a brillar, a manifestar la gloria de Dios, a liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros”. Y eso lo dijo mi maestra, una de mis maestras favoritas, Marianne Williamson maestra del curso de milagros y autora de Volver al amor.

Será hasta la próxima, háblame, cuéntame de ti, ahí abajo eso es para ti, que te expreses, que te manifiestes. Si te gustó este vídeo a mí me encantaría que lo compartas, que lo regales y ven para acá, a ivetterodriguez.com, LocaSabia.com y tus visitas a tu inbox van a ser cada vez más empoderantes [sic] y más divertidas. Ámate, celébrate y date permiso ya.

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