¡Hey! Soy Ivette y estoy aquí hoy para contestar tus 5 preguntas top acerca del tema de tu felicidad.

1.- ¿Si me enfoco en mi felicidad, soy egoísta?

Número uno. ¿Si me enfoco en mi felicidad, soy egoísta? O soy una b… —Tú sabes cómo termina esa palabra—, una mala mujer. Mi amor, piensa. Usa tu mente. Usa tu inteligencia. Tú eres una mujer capaz, inteligente y poderosa. Yo no sé cómo eres tú cuando estás más feliz, pero yo personalmente, cuando estoy feliz, te voy a contar lo que sucede. Según sube mi nivel de felicidad, también sube mi nivel de generosidad. Cuando yo estoy feliz, escucho mucho más generosamente. Cuando sube mi nivel de generosidad, baja mi nivel de defensividad [sic]. Baja también mi nivel de reactividad, esa manera de ser, de reaccionar rápidamente a los estímulos, de salir tal vez de atrás para adelante, o de salir de una manera que no es mi mejor versión de mí. Todo eso disminuye cuando mi espacio, mi nivel de felicidad aumenta.

Ahora, yo te pregunto a ti, ¿crees tú, a la luz de esto, que es verdad que te tornas más egoísta? ¿No será que lo cierto es que te tornas menos egoísta? Verifícalo. Y esta es mi respuesta a tu inquietud número uno.

2.- ¿Si me enfoco en mi felicidad, me quedo sola?

Número dos. Todo se relaciona. ¿Si me enfoco en mi felicidad, me quedo sola? Si escuchas mejor, si eres menos reactiva, si eres menos defensiva, si estás más presente. Si eres más divertida. ¿Crees tú que va a ser posible que te quedes sola? ¿No será que ese es uno de esos cuentos como “Si soy exitosa me quedo sola”, etcétera, etcétera, que hemos creído? Y simplemente no hemos parado para mirarlo y para cuestionarlo. Para usar nuestro sentido común y nuestra inteligencia.

Yo me atrevo a apostar que mientras más feliz tú estés; yo me atrevo a apostar que si tú elevas tu nivel de felicidad, lo que va a suceder es exactamente todo lo contrario. Van a haber tantas invitaciones y tantas demandas y tanto deseo de tu presencia que no vas a dar abasto. Porque, acuérdate que el contagio emocional es real, está probado en el campo de la psicología.

Así que, si lo que tú traes al espacio es alegría, si de lo que tú vas a contagiar a la gente es de buena onda, es de buena vibra, es de cosas chévere, ¿van a querer estar más contigo?, ¿o menos? Yo digo, que muchísimo más. Pero pruébalo. Pruébalo tú por tu cuenta.  Número dos.

3.- Trabajar el proceso de crecimiento, el proceso de retarme cuesta mucho, cuesta mucho trabajo o puede ser doloroso.

Número tres. Esta es una de esas creencias que no solamente nos aguanta en términos de trabajar con nuestro nivel de felicidad, sino de trabajar juntos, de avanzarnos a lo próximo, y es la siguiente: Trabajar el proceso de crecimiento, el proceso de retarme cuesta mucho, cuesta mucho trabajo o puede ser doloroso. Si tú me estás escuchando todavía, tú me estás diciendo a mí que esta inquietud vive en ti, que tú sabes que podrías estar en un nivel más alto. Tú sabes que tú podrías elevar tu nivel de bienestar, de alegría, de paz interior, de estar chévere, bien en tu piel. Esto existe en ti. Si no, no me estarías ni escuchando.

Ahora, si esto existe en ti yo te pregunto, ¿qué va a ser más doloroso? Atravesar la incomodidad —la posible incomodidad, porque no quiere decir que tiene que ser doloroso. Pero sí, los procesos de crecimiento toman tiempo, puede haber momentos de incomodidad—, pero cuando atravesamos incomodidad como parte de un proceso, que nos pasa a cargo un espacio más grande, ésa es incomodidad de la buena porque vas a salir a un espacio de mayor satisfacción. Y cuando tú mires para atrás, lo que vas a pensar y a sentir es “wao, qué chévere que yo estuve dispuesta a atravesar cierta incomodidad en mi vida en pos de estar donde estoy ahora”.

Pero cuando la incomodidad es la incomodidad del estancamiento, esa incomodidad no solamente no se va a ir, sino que se va a poner peor. Esa incomodidad es la que tú verdaderamente, no quieres vivir. Porque se va a poner peor. No va para ningún lado hasta que le hagas caso. Y la única manera de salir de esa incomodidad es moviéndote a lo próximo, confiando y sabiendo que cuando estés al otro lado, a mí me encanta, hay una expresión que dice “Al otro lado de tu incomodidad o de tus miedos o de tu resistencia está el oro de tu arcoíris”. Esa fue la tres.

4.- Reconocer que podría ser más feliz me convierte en una mujer mal agradecida.

La número cuatro. Esta me encanta, pero yo era víctima de esta, por un gran rato. Reconocer que podría ser más feliz me convierte en una mujer mal agradecida. Eso es como decir que las manzanas y los aguacates son la misma cosa. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Tú puedes ser profundamente agradecida y también reconocer que hay otro nivel. Que hay un nivel más alto, que hay algo en ti misma que te está llamando. Y si me estás escuchando todavía, te prometo que está llamando. Así es que, no caigas en la trampa sólo porque mucha gente en tu entorno lo hace. De comparar los aguacates con las peras o las manzanas. Los aguacates son aguacates. Y la manzana es manzana.

Que tú seas agradecida profundamente por todas tus bendiciones, y sé que son muchas tus bendiciones. Sin embargo, eso no quieres decir que no puedas reconocer que hay un llamado en ti, y es un llamado que viene de ti, lo que te tiene viéndome ahora mismo es un llamado tuyo, propio; es de adentro de ti. Es de la parte tuya sabia, es quien te está hablando realmente. Y honrar y reconocer ese llamado, no tiene nada que ver con que seas una mal agradecida.

5.- ¿Si no estoy deprimida, ya soy feliz?

Y la última, por hoy. Esta me encanta. Todas son medio familia una de la otra. La cinco. ¿Si no estoy deprimida, ya soy feliz? No. No necesariamente. De hecho esa ha sido, esa es una de las contribuciones más valiosas hoy por hoy que nos llega del campo de la psicología positiva. Esta rama de la psicología en la que en un momento dado, estos psicólogos entendieron que en un principio la psicología se había dedicado principalmente a trabajar con los desórdenes mentales o emocionales. Pero, qué pasa con esa gente que no tiene una condición clínica, ni mental ni emocional, sin embargo, podrían ser mucho más felices. ¿Qué podemos aprender de la gente altamente feliz? ¿Se puede trabajar con esto? Lo opuesto de felicidad no es depresión. El hecho de que tú no estés deprimida no quiere decir que estés feliz. Puedes estar ni muy muy ni tan tan. Pero, ¿cómo sería experimentar niveles mucho más elevados? Que no solamente van a transformar la calidad de tu experiencia, sino van a transformar todas tus relaciones, absolutamente todas tus relaciones.

Y estas son mis cinco respuestas a tus cinco inquietudes top en este momento.

La invitación, el homework para ti es el siguiente: Que identifiques cuál de estas [inquietudes], si alguna de estas o a lo mejor las tuyas son otras, pero que la identifiques. Por ejemplo, vamos a decir que tú te das cuenta que has creído “si me enfoco en mi felicidad —la número uno— soy una mujer egoísta”. Número uno siempre es reconocer, identificarla. Número dos, cuestiónala, rétala usando tu sentido común, tu inteligencia; observándote a ti. Nota como te desenvuelves tú, cómo eres tú con la gente en tu entorno, con tu familia, en tu trabajo, con tu pareja, con tus amistades. Cómo eres tú cuando estás más feliz, cómo eres tú cuando estás menos feliz. Reta, cuestiona y finalmente, decide incorporar alguna pequeña acción, algún paso hacia subir tu nivel de felicidad y ver cuál es el impacto que tienes en tu experiencia personal y en tu entorno.

Y si te gustó este vídeo, a mí me encantaría, es un privilegio para mí,  si tú lo compartes a todas esas mujeres que llegan a tu mente en este momento. Dale share, dale like, dale todo lo que tú le quieras dar, mándaselos a su inbox. Y como siempre, te invito a que vengas para acá, a ivetterodriguez.com; y tus visitas a tu inbox van a ser cada vez más divertidas y más emponderantes [sic]. Mientras tanto, date permiso, ámate y celébrate.

Si te gustó el vídeo que acabas de ver, te movió, te inquietó. Esto es lo que tú quieres hacer ahora mismo, en este momento. No esperes, no lo dejes para después. En ivetterodriguez.com vas a entrar a “Locas, sabias y felices”, haces click, y te va a llevar directamente a todos los detalles y registros para Locas, sabias y felices, el evento.

El sábado 14 de noviembre, un día extraordinario. Lo vamos a pasar de película. Vamos a pasar un día completo tú, yo y muchas mujeres fabulosas como tú, trabajando, aprendiendo, gozando, disfrutando. Todo acerca de cómo ser mujeres mucho más plenas, gozosas y felices sin que nadie allá afuera tenga que cambiar, sin que nada tenga que ser diferente.

Va a ser un día glorioso. Entra ahora. El precio Early bird termina el 16 de octubre, así que toma acción ya. Tú mereces estar ahí. Nos vemos.

Ivette Rodríguez presenta: Locas, sabias … ¡y felices! El Taller. Sábado 14 de noviembre, San Juan, Puerto Rico.

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