Continuamos con el tema de todos los temas que es libertad emocional. No podemos ser mujeres plenas, gozosas, lanzarnos tras los anhelos de nuestro corazón si no tenemos una relación de libertad y una relación empoderante con nuestras emociones; que van a seguir yendo y viniendo los pensamientos negativos, van a ir, van a venir, son como las olas del mar.

 

La mejor herramienta

Esta herramienta que comparto contigo hoy es una de mis herramientas favoritas. Esta herramienta a mí personalmente me ha salvado la vida no sé cuántas veces; específicamente llegó a mi vida hace como dos años atrás, yo estaba teniendo unos ataques de ansiedad horribles y entonces, mi ansiedad era al cubo, porque estaba teniendo una ansiedad más tenía ansiedad porque tenía ansiedad, porque me estaba juzgando y yo decía “pero cómo es posible, yo una señora entrenadora, una mujer que es una coach exitosa, una mujer que llevo veinte años en esto”.

Imagínate los niveles a donde se estaba catapultando mi ansiedad en ese tiempo. Y en esa época conozco esta herramienta que voy a compartir contigo. Viene de un modelo dentro del campo de la psicología moderna, que se llama en inglés las siglas son ACT —A – C – T—, act como de actuar. Al final del vídeo te voy a ofrecer una fuente fantástica si te interesa averiguar un poquito más porque hay muchas herramientas.

Pero esta específica que comparto contigo, a mí me salvó la vida en aquel momento y me la sigue salvando porque se convirtió en una de mis favoritas. Consta de tres pasos. En ACT, en este modelo de la psicología se parte de la premisa, una vez más, que el problema nunca es el pensamiento ni la emoción negativa sino es el fusionarnos, es la fusión, es cuando nos convertimos en una (2:19 NO Entiendo), así que esto es una técnica, una herramienta para romper la fusión y ver qué pasa. Es una práctica, acuérdate que son las prácticas y no tu conocimiento lo que transforma tu vida.

 

Del concepto a la práctica

Esta práctica consta de tres partes. La parte uno es identificar en el momento que tienes una emoción negativa fuerte, la que sea, y preferiblemente para el experimento usa una recurrente, una emoción recurrente, un pensamiento negativo recurrente. Acuérdate que las emociones no vienen de la nada, hay un pensamiento que estás creyendo antes.

Así que vamos a decir que te sientes preocupada, nerviosa o ansiosa, cualquier emoción fuerte y puedes identificar, el primer paso es identificar, cuál es el pensamiento preferiblemente recurrente, a lo mejor es “no sirvo como mamá”, a lo mejor es “no pego una”, a lo mejor es “las cosas no se me dan”, a lo mejor es “voy  a fracasar”, a lo mejor es como en el caso mío, fue hace dos años “ya se pasó mi momento, ya no hay nada nuevo para mí”.

Una vez identificas el pensamiento, paso uno es repetírtelo y creértelo deliberadamente, adrede, creértelo lo más que puedas para que tengas la experiencia bien fresca. Una vez haces eso, paso dos es el siguiente: Te vas a repetir el mismo idéntico pensamiento, en el caso mío por ejemplo, “ya no hay nada para mí”, excepto que ahora te lo vas a repetir insertando la siguiente frase al frente: “estoy teniendo el pensamiento de…” que ya no hay nada para mí o “estoy teniendo el pensamiento de…” que soy una terrible mamá, o “estoy teniendo el pensamiento de…” que yo no pego una o de lo que sea que es tu pensamiento. “Estoy teniendo el pensamiento de…” y tu pensamiento. Y te lo repites unas cuantas veces. Y mira a ver qué pasa.

Paso tres es removernos todavía un nivel más. Te vas a repetir el mismo pensamiento, es importante que no cambies el pensamiento una vez identificaste. Vas a repetir el mismo pensamiento pero esta vez vas a insertar “noto o me doy cuenta que estoy teniendo el pensamiento de que no sirvo”, “noto o me doy cuenta que estoy teniendo el pensamiento de que ya no hay nada mejor para mí” —ése era el mío, que me volvía loca y ahora en agosto viene mi libro, vienen muchas cosas, así que esto es un éxito total, lo que te estoy regalando hoy.

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