Hoy voy a compartir contigo algo que me llegó recientemente, me impactó grandemente y helo aquí, te lo presento: Las tres peores palabras en nuestro idioma. ¿Estás lista? No, a mí esto me dejo como wau, estas son las tres peores palabras que puedes decir. Estoy creando aquí un poquito de anticipación para que estés pensando, qué, cuáles son las tres palabras.

Lo peor que podemos decir

Estas son las tres palabras: “Yo sé eso”. Son fatales, ¿por qué? Porque en el instante que tú dices yo sé eso, mira lo que sucede, se cierra cualquier posibilidad nueva, se cierra las compuertas de la receptividad en ti, por ende, de la creatividad en ti, y como si eso fuese poco se interrumpe la conexión. Piénsalo, si tú estás hablando con alguien y tú le dices, x están conversando y tú piensas o sientes que estás haciendo algún tipo de contribución, comunicando algo valioso, en el instante en que esa persona te dice “yo sé eso”, el mensaje que va por debajo de yo sé eso es “no hay ninguna razón para explorarlo, no hay nada nuevo que descubrir, no hay posibilidad que se abre”,  y eso interrumpe la comunicación, interrumpe la conexión, crea la separación.

Y lo peor de todo, crea estancamiento y te roba la oportunidad de descubrir más, te roba la oportunidad de llevar el área que sea en tu vida a un espacio más grande y te roba la oportunidad de llevar la comunicación a un próximo espacio de mayor conexión, de mayor comunión, de mayor disfrute.

Cambia de frase

En el instante que yo digo “yo sé eso”, consciente o inconscientemente, estoy enviando un mensaje de “para”, qué tal sería —acuérdate que siempre que hay un problema queremos un antídoto—, qué tal sería —porque es cierto que tal vez a veces alguien nos dice algo y realmente pues pensamos, “bueno eso yo lo sé—, qué tal sería si en lugar, cuando eso sucede, de decir yo sé eso o eso yo lo sé, qué tal sería decir “yo pensaba que sabía eso, yo he creído que yo sé eso, pero cuéntame más, vamos a hablar de esto, déjame escuchar lo que tú tienes que decir, yo creía que sabía eso, pero déjame escuchar tu punto de vista”. Imagina que cada vez que fueses a decir yo sé eso,  en vez de decir yo sé eso dijeras esto otro.

De nada más planteártelo ves la posibilidad, ves como con esta otra manera, con esta otra expresión “yo creía que lo sabía o yo pensaba que lo sabía pero déjame escucharte a ti, déjame escuchar este otro punto de vista”. ¿De qué manera enriquecería ese mínimo ajuste todas y cada una de tus relaciones?

Ése es el homework, ésa es la práctica  o la tarea. Cada vez que te vayas a encontrar diciendo las tres palabritas más nefastas “yo sé eso”, que lo que hace es cerrar todas las posibilidades, sustituirlo por “yo creía que sabía eso o yo pensaba que sabía eso, déjame escuchar de ti”. Pruébalo. Y como siempre, el propósito de todas las tareas, número uno es que las practiques porque sin práctica no va a cambiar absolutamente nada, pero también quiero escuchar de ti. Lánzate y cuéntame, escribe, comenta, déjate sentir.

 

Y si te gustó este vídeo o encontraste valor en este vídeo, a mí me encantaría que lo compartas con por lo menos una mujer especial en tu vida. Y si quieres más de esto, ven para acá a ivetterodriguez.com y tus visitas a tu inbox van a ser más valiosas, más divertidas. Mientras tanto, ámate, celébrate y date permiso ya.

Comentarios

comentarios