Hoy te presento la emoción más peligrosa de todas. Y no es ni tu tristeza, ni tu coraje, ni siquiera tu depresión. Según muchos en el campo de la neurociencia, esta emoción que te voy a presentar ya mismo es la más dañina, perjudicial y es la enemiga número uno de tu felicidad. Y es nada más y nada menos que algo tan común y corriente como la preocupación.

¿Y qué es lo que hace que la preocupación sea tan peligrosa? Pues te cuento. Nada más y nada menos, el problema es que la preocupación tiene la capacidad, escúchame bien que esto a  mí me impactó grandemente, en el momento que yo escuché esto, yo dije “¡oh, dios! Vídeo con esta información”. La preocupación tiene la capacidad de interrumpir tu certeza, tu confianza en ti misma y por ende, impactar tu capacidad de tomar decisiones. Esto es grave, porque de tus decisiones van a depender los resultados de tu vida y si está siendo interrumpida tu certeza, tu confianza en ti misma, ¿qué tipo de decisiones tú vas a estar tomando?

Encima de eso, se sabe que más del 90% de tus preocupaciones nunca van a suceder, entonces, mira lo que está pasando, algo que no es real, porque tu preocupación es tan sencillo como una proyección del pasado al futuro, tu preocupación es simple y sencillamente un miedo que tú estás proyectando, es un miedo de algo que tú crees que va a suceder en el futuro.

Mira lo que está sucediendo. Algo que no es real, no está pasando, está interrumpiendo tu certeza, está afectando tu capacidad de tomar decisiones, está afectando la calidad de tu vida. Y no solamente no es real, ni siquiera va a suceder. Imagínate esa. Ahora, esa es la mala noticia.

Tomar las riendas

La buena noticia es que tú no tienes que creer todas tus preocupaciones, de hecho, tú no tienes que creer ninguna de tus preocupaciones y tú tienes, tú y yo tenemos la total capacidad de que en el instante en que nos percatamos que somos presa de la preocupación, en ese instante tenemos la posibilidad de detenernos, parar, respirar y preguntarnos abiertamente: “espérame, ¿esto está pasando, esto es real?”. Y mi amor, si no está pasando en este momento, en este salón, si no es evidente y visible para ti y para otros, no es real. Y si no es real en ese instante tú puedes hacer algo tan sencillo como decir “esto no es real, yo no me voy a identificar con esto, yo no le voy a dar credibilidad a esto, porque esto simple y sencillamente no está pasando”.

Lo otro que es importante que hagas, la otra posibilidad es que si bien por un lado estás confirmando, ok, esto no es real, entonces otra pregunta poderosa es: ok, si esto no es real, entonces ¿qué lo es? Qué es real en este momento, qué está pasando de verdad ahora. Pues, yo estoy en este salón, yo estoy en esta silla, yo tengo salud, yo tengo movimiento, yo estoy hablando contigo, yo tengo gente que me ama, yo estoy en un lugar seguro, etcétera, etcétera, etcétera.

En el momento que hiciste este ejercicio regresaste al presente, ah, porque encima de todo lo demás, cuando estamos preocupadas nos fuimos del presente. Y el presente, mi amor, es el único momento en el que puedo intervenir sobre el futuro que yo quiero crear. Pero si en el presente yo no estoy presente porque yo me fui en una preocupación, entonces, ¿de qué manera estoy interviniendo yo en ese futuro que digo que quiero crear?

Te das cuenta lo nocivo que es el tema. Esto no es liviano, esto no es algo que podamos ignorar. “Ah, la preocupación, eso es normal y corriente, a todo el mundo le pasa”. Sí, a todo el mundo le pasa pero tú no eres todo el mundo y tú tienes la capacidad de escoger cómo tú te vas a relacionar con la preocupación.

Más soluciones

Otro ejercicio que no es llega, esta es una herramienta espectacular que nos llega del campo de la neurociencia. Es el siguiente: que cojas lápiz y papel, si me conoces sabes que yo recomiendo que tengas tu libreta para tu proyecto más importante que eres tú, si no, sal corriendo y busca tu libreta y si no, usa cualquier pedazo de papel. Pero vas a coger papel y bolígrafo, lápiz, a mí me encanta escribir en lápiz, y tú vas a hacer lo siguiente. Esto es un ejercicio que tú vas a hacer para ti independientemente de si en ese momento específico te estás preocupando o no, pero es un ejercicio con el cual tú vas a entrenar a tu cerebro a relacionarse de maneras nuevas con la preocupación.

Y es el siguiente. Te vas a preguntar “¿Qué cosas me preocupan?” Y vas a hacer un brainstorming, todo lo que te llegue, sin editarlo, sin juzgarlo, lo que sea, hasta las cosas que tú pienses “uy, qué locura que esto me preocupa”, apúntalo, esto es entre tú y tú. Lo que sea. “Me preocupa morirme sola, me preocupa que mis hijos no estén bien, me preocupa no tener dinero, me preocupa que mi proyecto no se dé, me preocupa que las vacas vuelen”. No importa qué es. De hecho, si no te salen muchas preocupaciones, empieza a hacer un brainstorming con locura, como eso que dije de que las vacas vuelen.

Y vas a escribir todas, mínimo diez, si puedes escribir veinticinco, cincuenta, cien, mejor. Las vas a escribir todas. Es ciencia, y tú lo vas a vivir en tu experiencia. Es ciencia pero ni me lo creas, verifícalo en tu experiencia. Cuando tú las escribas todas, tú vas a empezar a leerlas todas y te vas a dar cuenta que mientras más las lees y más las ves en papel, va a empezar a transformarse tu relación con todo eso que tú escribiste.

Y le vas a dar un número de preocupación a cada una, diez es para una preocupación intensa, frecuente, constante; uno es para una bobería; y así sucesivamente. Luego de que le des el número, las vas a seguir leyendo y mirando, mirando y leyendo, y poco a poco tú te vas a dar cuenta de que los que tienen un número bien bajito, realmente son completamente insignificantes; y que las que tienen un número alto, con toda probabilidad, al leerlas y releerlas,  ese número es posible que va a cambiar un poco.

Y al final de todo esto, lo que tú vas a hacer es que con aquellas que permanezcan con un número alto, un ocho, un nueve, un diez, entonces este es el homework, conmigo siempre hay homework a esas preocupaciones a las que se les mantenga un número alto, tú las vas a declarar un proyecto y vas a decidir cuál es el primer paso que tú vas a dar con relación a esos proyectos y lo vas a tomar. En el instante que tú hagas eso, tú vas a ver lo que sucede con el número que tú le habías asignado a esa preocupación.

 

Con eso te dejo por hoy, para mí siempre es un privilegio compartir contigo. Si encontraste valor en este vídeo, a mí me encantaría que lo compartas con una o muchas mujeres especiales en tu vida. Y ya sabes, si quieres que tus visitas a tu inbox sean cada vez más divertidas y más productivas, ven para acá, para ivetterodriguez.com, ahí te espero.

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