Hemos estado hablando del tema de la felicidad. Mi buen amigo Aristóteles lo dijo hace mucho tiempo, “la meta de todas las metas es la felicidad”, y más recientemente, mi otro amigo el Dalai Lama ha dicho que “el movimiento de la vida misma es hacia la felicidad”.

Ámate

Ahora, no podemos alcanzar nada de lo que anhelamos, nada, sea la felicidad o sea lo que sea, si no lidiamos o como decimos en buen español boricua, si no pregamos con lo que se mete en el medio. ¿Y qué se mete en el medio? ¿Qué es lo que está entre nosotras y  nuestra felicidad? Pues estudio tras estudio revelan que uno de los obstáculos más grandes entre nosotras y un estado de plenitud y de felicidad en  nuestra vida es la falta de amor propio.

Ahora, cuando hablamos de amor propio no estamos hablando de egocentrismo, de narcisismo, de vanidad; no estamos hablando de nada de eso, estamos hablando de un profundo reconocimiento, aceptación, celebración del ser que soy, simplemente por el ser que soy. Profundo amor de mí hacia mí. De eso estamos hablando. ¿Y por qué es tan importante? Porque es la base de todo. Es la base de todas tus relaciones. De  hecho, si te pones a pensar, si haces el ejercicio ahora mismo y notas, todas tus relaciones realmente son un reflejo de tu relación contigo. A mí no me lo creas, chécalo.

También, tu nivel de amor propio tiene que ver con lo que te vas a permitir que te llegue o no. Tú puedes tener las mejores intenciones, los mejores deseos, las más grandes metas, pero si no está en sitio una relación bien saludable de amor propio contigo misma, tú misma no te vas a permitir que te lleguen. Tú misma te vas a sabotear. Por eso es tan fundamental.

Identifica cuánto te amas

Ahora, ¿cómo sabemos dónde está mi relación conmigo misma? Hay algunos indicadores. Hay algunas preguntas que te puedes hacer y yo te invito a que te las hagas hoy. Una de esas preguntas es por ejemplo, ¿te permites recibir abiertamente? O cuando alguien te quiere dar algo tu primera reacción es “Ay, no, no, no”. Desde un halago hasta un regalo, hasta lo que sea. ¿Recibes abiertamente y simplemente dices gracias y te llenas de agradecimiento desde un espacio de libertad? Esa es una pregunta interesante.

Otra pregunta que es un indicador importante es ¿dices no cuando es no, desde la libertad y sí cuando es sí también desde la libertad? ¿O dices no cuando es sí y sí cuando es no? Estableces límites, límites saludables en tus relaciones, o te pasas sobre comprometiéndote todo el tiempo para después terminar resentida. O no estableces límites de tal manera que no se sabe dónde terminas tú y dónde comienzas el otro. Y luego, de repente terminas explotando por cualquier cosa, y no se sabe por qué, porque no parece hacer sentido.

Todas esas son maneras que tú puedes mirar, “espérate, dónde estoy yo conmigo mismo”. Otra pregunta importante que te hagas, ¿puedes escuchar críticas  o desacuerdos sin defenderte, sin ponerte terriblemente defensiva?

Yo te invito hoy a que te hagas algunas de estas preguntas y que comiences de verdad a prestar atención. Si te acuerdas del triángulo mágico, atención, prestar atención es bien importante. Yo te invito a que empieces a prestar atención a tu relación contigo y a estos distintos indicadores de los que acabamos de hablar.

Y por último, esta es la práctica a la que te invito por los próximos siete días, la próxima semana. Todos los días antes de acostarte vas a apuntar, a apuntar, físicamente apuntar, no solamente tenerlo en mente, físicamente apuntar dos cosas de ti que puedes amar, que puedes reconocer.

Y este es el detalle, no puedes repetir. Son dos nuevas todas las noches. Dos aspectos de ti que no tengan nada que ver ni con logros, ni con si eres la más dura o no eres la más dura, no. Dos aspectos de tu ser que tú puedes reconocer, que tú puedes amar, que tú puedes apreciar profundamente. Dos todas las noches. En siete días vas a tener catorce. Y nota lo que va a comenzar a suceder.

Acuérdate que son tus prácticas, tus rituales lo que va a determinar la calidad de tu vida, no es lo que sepas en tu mente, son tus prácticas. Así es que te estoy dejando con esa práctica.

 

Y si encontraste valor en este vídeo, te invito con esto y mucho pero mucho, mucho más, estamos trabajando en el programa El año de tu vida ahora, todavía estás a tiempo, estamos a ley de los últimos nueve, ocho espacios, tal vez un poquito menos, pero sigues estando a tiempo. Te invito a entrar al evento, ahí vas a poder ver lo que están diciendo las participantes que ya están. Así que te invito a que entres, que me visites, que te inscribas para que te puedan llegar todo tipo de maravillas a tu propio inbox. Con eso nos vemos. Ámate.

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