Déjate vivir la experiencia

Soy Ivette Rodríguez y hoy quiero compartir contigo tres prácticas esenciales, cruciales a la hora de atravesar rupturas o pérdidas.

Es parte de la vida que en algún momento vamos a vivir el dolor de un ser querido que se nos va, el dolor de un ser querido que nos deja, que nos abandona; vamos a experimentar en el algún momento en nuestro tiempo ese tipo de experiencia.

Cuando atravesamos eso, francamente, no hay muchísimo que hacer, de cierta manera. Hay un dolor, hay una tristeza, hay un duelo, que lo único que hay que hacer, mi amor, es experimentarlo, es vivirlo. De hecho es bien importante que te permitas vivirlo, es bien importante que te permitas experimentar la tristeza, que te permitas llorar tus lágrimas; eso es indispensable para que puedas salir a otro espacio, para que puedas salir al otro lado de eso. Sin embargo, hay maneras de suavizar esos procesos. No de evadirlos, no de negarlos, pero sí de suavizarlos. Y aquí es donde entran estas tres prácticas o principios que te van a ayudar a minimizar el drama y el trauma. Y también a acortar el tiempo. Son las siguientes, todas empiezan con una “c”.

Compasión

La primera “c” es la “c” de compasión. Este es el tiempo, mi amor, de que trates con todo el amor del mundo. Este es el tiempo de que observes cómo te hablas, cómo te relacionas contigo misma. Y una invitación que yo te hago es que uses como parámetro lo siguiente. Cuando te estés hablando a ti misma, pregúntate, ¿yo le hablaría de esta manera a una niña de tres añitos? Si no le hablarías a una niña de tres añitos de esa manera, no te hables a ti de esa manera.

Este es el tiempo de mimarte, de quererte,  de permitirte sentir tus emociones. Este es el tiempo de reconocer que tal vez cometiste errores, tal vez errores graves, pero igual, siempre estás haciendo lo mejor que sabes y puedes. Esa es la primera “c”, compasión.

Conexión

La segunda “c” es la “c” de conexión. Típicamente, cuando estamos en esos momentos de dolor, tendemos a querer retirarnos. Eso tiene un valor. Hay un valor en irme a mi espacio, en estar conmigo misma, en meterme bajo las sábanas. Hay un valor en eso, eso es importante. Pero, también es importante que te permitas conectar con gente que tú sabes que te ama, tú tienes por lo menos un ser humano en tu vida que te ama incondicionalmente, que puede estar ahí para ti de manera neutral, sin traer su agenda a la fiesta, sino estar de manera neutral escuchándote, permitiéndote ser y estar como sea que estás siendo o estando en ese momento.

Conexión. Es en esos momentos cuando es más importante que nunca que te permitas conectar de corazón a corazón con algún otro ser humano como mínimo.

Conciencia

Y la tercera “c” es la  “c” de conciencia. Tu pensamiento. Siempre hay un pensamiento superior a lo otro. Siempre, en cualquier situación dada hay un pensamiento que te hace sentir peor y hay otro pensamiento que te puede hacer sentir mejor.

Por ejemplo, vamos a decir ejemplo clásico, te dejó tu pareja, se fue tu pareja. Pensamiento tétrico: “no pego una, nunca más voy a ser feliz, no hay más nada para mí”. Ese tipo de pensamiento lo que va a hacer es catapultarte al drama y al trauma, y entonces, no solamente vas a estar experimentando el dolor de la separación y la pérdida, sino vas a estar experimentando el dolor del invento mental.

Ante la misma situación, tú puedes pensar “ok, mi pareja se fue. Ahora estoy triste, ahora estoy dolida, pero voy a sanar. Todo pasa. En algún momento voy a sanar. Todavía no estoy ahí pero ya llegaré”. ¿Ves la diferencia? La pareja se fue igual. No es que el pensamiento mejor te va a devolver a la pareja. Pero, vas a estar experimentando un solo tipo de dolor, el dolor real de la experiencia, no el dolor de la experiencia y a eso sumarle el dolor de un pensamiento catastrófico que al final del día tú no tienes la manera de saber si eso va a ser o no va a ser verdad.

Esas son las tres “c”, las tres prácticas esenciales a la hora de atravesar lo que todas vamos a atravesar en algún momento u otro, que es la experiencia de la pérdida o la ruptura.

 

Y si te gustó este vídeo, a mí me encantaría que lo compartas. Mándaselo a esa mujer que te vino a la mente, a lo mejor es una, a lo mejor son unas cuantas. Y como siempre, quiero saber de ti, qué prácticas has incorporado tú, de qué manera has lidiado tú con las pérdidas en tu vida o de qué manera ves que estas tres “c” que acabo de compartir contigo podrían apoyarte. Así es que déjame tus comentarios, nos vemos la semana que viene. Estoy feliz de estar de vuelta. Y mientras tanto, mi vida, ámate, celébrate y date permiso ya.

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