Pregunta filosófica profunda. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por ti? Únicamente como un acto de amor hacia ti, únicamente porque te daba placer, porque te daba alegría, porque es algo que te encanta. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por amarte y darte placer? Me imaginé.

Amor propio

En mi experiencia de muchos, muchos años, treinta años si contamos desde que empecé a trabajar conmigo misma, yo siempre he sido mi primera, mi mejor cliente. Y sobre todo en los últimos cinco años cuando me he enfocado específicamente en la mujer latina, cada vez que yo le hago esta pregunta a una de mis clientas, la inmensa mayoría, te puedo decir noventa y ocho por ciento o tal vez más, se atasca.

Hemos sido las mujeres condicionadas, entrenadas a creer que el amor es lo más grande cuando se lo doy a otro, que el cuidado, que nutrir es fantástico cuando se lo doy a otro; cuando me lo doy a mí, no tanto.

Yo estoy aquí para proponerte que comencemos juntas una revolución de amor propio. Y esa revolución tal vez nos ayude a cambiar, a transformar algunas de las estadísticas acerca de las mujeres que son tan y tan alarmantes.

Hay estadísticas que dicen que en los Estados Unidos ahora mismo hay diez millones de mujeres, diez millones de mujeres jóvenes y adultas con problemas alimenticios, distorsiones acerca de sus cuerpos. Hay una estadística que dice que las mujeres estamos dos veces, esto es de la Universidad de Harvard, las mujeres estamos dos veces más deprimidas que los hombres. También, la Universidad de Harvard en otros estudios dice que una de cuatro mujeres toma antidepresivos y que solamente una de cinco de esas va a buscar ayuda.

 

Hagamos revolución

Yo propongo que comencemos a amarnos profundamente y a tomar y a dar pasos y a tomar acciones radicales de amor propio todos los días. Pero podemos empezar suavecito.  Y esta es la invitación, a que cada vez que te sientas triste, ansiosa, estresada te hagas esta pregunta, ¿qué es ahora mismo lo más amoroso que podría hacer por mí? Y te puede sorprender la respuesta a esa pregunta porque la respuesta va a cambiar todo el tiempo.

Cuando yo me hago esa pregunta, yo soy mi primera clienta siempre; cuando yo me hago esa pregunta, la respuesta quién sabe cuál es. Hay veces que la respuesta es “pues lo más amoroso que puedo hacer ahora mismo es hacer esa famosa llamada que estoy por hacer y salir de eso y completar esta acción que está incompleta en mi vida”. A veces esa es la respuesta. A veces la respuesta es sentarme, respirar, caer en tiempo. A veces la respuesta es servirme una copita de vino, prepararme unos quesitos, llamar a una amiga. A veces la respuesta es llamar a alguien que me encanta, mandar un texto. Y a veces la respuesta es acostarme a dormir. A veces eso es lo más amoroso que yo puedo hacer por mí.

Te invito a que comiences tu propia revolución de una manera bien sencilla y bien suave. Todas las veces que te acuerdes hazte esta pregunta, en este momento ¿qué es lo más amoroso que yo podría hacer por mí?

 

Y me contarás. La mejor parte siempre viene ahora, déjame escuchar de ti, cómo te fue, cómo te va, qué estás haciendo. Si te encantó este vídeo, riégalo, mándaselo a todas las mujeres de tu vida. Todas podemos escuchar esto. Y si quieres más de esto, echa para acá, ven para ivetterodriguez.com y tus visitas a tu inbox van a ser cada día más divertidas y más empoderantes. Ámate, celébrate y date permiso ya.

Comentarios

comentarios